Cuando firmas un contrato de suministro con un Suministrador Calificado, la decisión que más pesa sobre tu factura no es a quién le compras, sino cómo le pones precio a la energía. Y ahí hay una bifurcación de fondo: puedes cerrar un precio fijo por MWh durante un plazo, o puedes moverte con un precio indexado al mercado. No es un detalle contractual menor ni una casilla que se marca al final; define cuánta certeza tiene tu presupuesto, cuánto pagas en promedio y qué tan expuesto quedas si el mercado se sacude. Elegir mal —fijar cuando debías indexar, o exponerte cuando necesitabas certeza— cuesta más que negociar mal el proveedor. Esta guía te muestra cómo funciona cada esquema, qué riesgo esconde cada uno y cómo el perfil real de tu industria decide la respuesta.
Los dos esquemas base de precio en un contrato con Suministrador Calificado
Todo contrato de suministro en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), que opera en México desde 2016, se apoya en una de dos lógicas de precio, o en una combinación de ambas.
En el esquema de precio fijo, tú y el suministrador acuerdan un precio cerrado por MWh —o por bloque de energía— que se mantiene durante el plazo del contrato, sin importar lo que haga el mercado. En el esquema indexado, el precio que pagas se mueve mes a mes siguiendo una referencia externa: típicamente el Precio Marginal Local (PML) que forma el CENACE en el mercado spot de energía, o algún índice acordado.
La diferencia práctica es simple de enunciar y difícil de decidir: con precio fijo compras certeza y la pagas con una prima; con indexado compras eficiencia promedio y la pagas con volatilidad. El resto de esta guía es, en el fondo, entender qué de esas dos cosas necesita más tu operación.
Cómo funciona el precio fijo: certeza a cambio de una prima
Un precio fijo te da algo que ningún director financiero desprecia: saber hoy cuánto costará tu energía en 12, 24 o 36 meses. Puedes presupuestar sin sobresaltos, defender el número frente a corporativo y aislar tu costo eléctrico de cualquier tormenta del mercado.
Ese seguro no es gratis. Cuando el suministrador te cierra un precio, asume él la volatilidad: si el mercado sube por encima de lo pactado, él absorbe la diferencia. Para cubrir ese riesgo incorpora en tu precio una prima de riesgo —un margen por asumir la incertidumbre a tu favor. Por eso el precio fijo suele quedar, en promedio y a lo largo del plazo, por encima del costo que habrías pagado siguiendo el mercado directamente.
El riesgo real del precio fijo no es que sea caro en abstracto, sino el costo de oportunidad: si durante tu contrato el mercado baja de forma sostenida, quedas atrapado pagando un precio que dejó de ser competitivo, mientras la competencia que indexó captura el alivio. Fijar es apostar a que la certeza vale más que ese posible ahorro que dejas sobre la mesa.
Cómo funciona el indexado: sigues al mercado, en lo bueno y en lo malo
El esquema indexado hace lo contrario: en lugar de blindarte del mercado, te conecta a él. Tu precio se recalcula siguiendo el PML del spot que forma el CENACE hora por hora, o el índice que hayas pactado, más el margen del suministrador.
La ventaja estructural es que en promedio pagas menos, porque no cargas con la prima de riesgo del esquema fijo: asumes tú la volatilidad, y esa volatilidad tiene precio. Cuando el mercado está barato —noches, temporadas de alta disponibilidad, condiciones favorables— lo capturas directo en tu factura.
El costo es la exposición. Los precios del spot pueden dispararse en horas de alta demanda, olas de calor, restricciones de transmisión o eventos de escasez, y esos picos llegan íntegros a tu factura. Un mes malo puede descuadrar un presupuesto que estaba cómodo. Indexar sin protección es sano solo si tu operación puede absorber esa variabilidad sin poner en riesgo el flujo. Por eso el indexado rara vez se usa "a pelo": se acompaña de coberturas de precio de energía que le ponen techo a los picos sin renunciar del todo al beneficio de seguir al mercado.
Fijo vs indexado, lado a lado
La siguiente tabla resume la comparación con la que conviene entrar a la negociación. Las magnitudes exactas dependen de tu perfil y del momento de mercado, así que léela como orientación cualitativa, no como promesa de números.
| Dimensión | Precio fijo | Precio indexado |
|---|---|---|
| Predictibilidad presupuestal | Alta: precio cerrado por el plazo | Baja: cambia mes a mes con el mercado |
| Costo esperado (promedio) | Mayor, por la prima de riesgo | Menor, sin prima; sigue al PML/spot |
| Riesgo principal | Costo de oportunidad si el mercado baja | Picos de spot que golpean la factura |
| Quién asume la volatilidad | El suministrador | Tú |
| A quién le conviene | Márgenes ajustados, presupuesto sensible, poca tolerancia a sorpresas | Operación con holgura financiera y flexibilidad de consumo |
Ninguna columna es "la buena". La columna correcta depende de quién eres como consumidor de energía.
Cómo el perfil de tu industria decide
La elección no se resuelve mirando el mercado, sino mirándote a ti. Cuatro variables inclinan la balanza.
Factor de carga y perfil horario. Una planta con consumo estable y alto factor de carga tolera mejor el indexado, porque promedia sus picos y valles. Una operación con consumo concentrado en horas caras queda más expuesta a los picos del spot y valora más la certeza del fijo.
Sensibilidad presupuestal. Si tu organización presupuesta con rigidez anual y una desviación mensual dispara juntas de emergencia, la certeza del precio fijo vale su prima. Si el consejo tolera que el costo eléctrico respire con el mercado a cambio de pagar menos en promedio, el indexado tiene lugar.
Márgenes. Con márgenes delgados, un pico de spot puede comerse la utilidad de un trimestre; ahí la protección pesa más que el ahorro promedio. Con márgenes holgados, la volatilidad es incómoda pero no existencial, y perseguir el costo promedio más bajo se vuelve razonable.
Tolerancia a la volatilidad. Al final es una decisión de apetito de riesgo tan real como la de tesorería. Conviene ponerla por escrito antes de negociar, no descubrirla el mes del primer pico. Ese apetito es también lo primero que hay que traducir a cláusulas cuando te sientas a negociar el spread con el suministrador.
El mix como respuesta real
En la práctica, casi ninguna operación industrial bien asesorada elige fijo puro o indexado puro. La respuesta madura es un mix: fijas un bloque firme que cubre tu consumo base —la energía que sí o sí vas a usar, blindada con precio cerrado— e indexas el excedente —los picos y la demanda variable— para capturar el costo promedio más bajo en la parte que puedes darte el lujo de dejar respirar. Así conviertes la disyuntiva en una palanca calibrable: subes el bloque firme cuando priorizas certeza, lo bajas cuando priorizas ahorro.
Una compañía del Bajío lo demostró con números duros. Con tres Centros de Carga y 82,000 MWh anuales, en lugar de cerrar todo a precio fijo o exponerse por completo al spot, negoció un esquema de bloques de energía y potencia ajustado a su apetito de riesgo, y obtuvo MX$72,000,000 de ahorro en 2024 (ver el caso). La palanca no fue elegir el bando correcto entre fijo e indexado: fue diseñar el mix correcto para su perfil. El error frecuente es tratar esto como una decisión binaria de proveedor; en realidad es una decisión de estructura, y esa estructura es donde se gana o se pierde el dinero. Calibrarla bien es también lo que evita caer en las 8 cláusulas peligrosas del contrato que suelen esconderse en los esquemas mal armados.
Cómo lo resuelve el Plan 360 Management
Decidir el mix fijo/indexado no es un ejercicio de una sola vez: es la Etapa 2 del Plan 360 Management de Enerlogix, la estructuración del contrato, donde se definen el mix firme/spot, la fórmula de indexación y las cláusulas que gobiernan cada bloque. Antes de ponerte un número enfrente, Enerlogix modela tu perfil real —factor de carga, perfil horario, márgenes, sensibilidad presupuestal— y calibra el mix a tu medida en lugar de venderte un esquema de catálogo.
Lo que distingue al método es que ese mix no queda congelado. En la Etapa 3 el mismo equipo lo revisa de forma continua contra el mercado y lo reajusta cuando cambian tus condiciones o las del CENACE, sin traspasar el problema a otro proveedor ni perder el contexto. Un solo equipo diseña el contrato, lo negocia y lo vigila. Así la elección entre fijo e indexado deja de ser una apuesta a ciegas y se vuelve una decisión modelada, defendible y viva. Puedes ver el método completo en Plan 360 Management, y si quieres empezar por tu propio perfil, revisa cómo funciona la compra de energía vía Suministrador Calificado o directamente el proceso de compra de energía. Solicita una evaluación gratuita y modelamos tu mix con tus números reales.
Preguntas frecuentes
En promedio y a lo largo del plazo, el indexado suele salir más barato porque no incluye la prima de riesgo que cobra el suministrador por cerrarte un precio fijo. El costo de esa eficiencia es la volatilidad: pagas menos en promedio pero quedas expuesto a los picos del spot. El fijo es más caro en promedio, pero te compra certeza presupuestal.
Es el margen que el suministrador incorpora a tu precio por asumir él la volatilidad del mercado durante el plazo del contrato. Como se compromete a mantenerte el precio aunque el mercado suba, cobra por adelantado ese seguro. Por eso un precio fijo tiende a quedar por encima del costo promedio que habrías pagado siguiendo el mercado directamente.
Sí, y suele ser la mejor opción. Se llama esquema mixto o de bloques: fijas un bloque firme para tu consumo base y dejas indexado el excedente variable. Ajustas la proporción según tu apetito de riesgo, de modo que ganas certeza en la parte crítica y capturas el costo más bajo en la parte que tu operación puede dejar respirar.
Depende de tu factor de carga, tu perfil horario de consumo, tus márgenes y qué tanto tolera tu presupuesto una desviación mensual. Márgenes ajustados y presupuesto rígido pesan hacia el fijo; operación con holgura financiera y consumo estable habilita el indexado. Lo correcto casi siempre es un mix calibrado a tu perfil, no un esquema puro elegido de catálogo.




